Los tótems (TPR), instalados estratégicamente en zonas de alto tránsito de la ciudad de San Francisco, se encuentran apagados y sin funcionar.
Desde hace unos días se produjo la interrupción del servicio que fue una de las principales apuestas tecnológicas en prevención vial anunciadas a comienzos de este año.
En una recorrida por las intersecciones claves donde operaba esta tecnología, se constató que las pantallas digitales permanecen a oscuras. El cambio más significativo radica en la infraestructura física: las cámaras que apuntaban a las calzadas y que estaban integradas a las estructuras de los semáforos ya no se observan en sus lugares.

Los puntos que quedaron sin esta cobertura tecnológica son:
- Acceso oeste sobre la Ruta Nacional 19, en el semáforo ubicado frente al Hipermercado Anselmi.
- La esquina de Bulevar Roca y Avenida Urquiza.
- La intersección de Avenida Rosario de Santa Fe y Bulevar Buenos Aires.
Un sistema con tecnología de grandes ciudades
Al momento de su inauguración de la primera etapa del sistema, el secretario de Vinculación Educativa, Tecnológica y Productiva, Juan Pablo Bono, había destacado que esta tecnología ya se utilizaba con éxito en otras ciudades de gran envergadura. El funcionario había explicado que los dispositivos se complementaban directamente con las cámaras de seguridad preexistentes en los semáforos para facilitar la visualización del tráfico y optimizar las acciones tendientes a mejorar y ordenar el tránsito local.
Sin información oficial. Hasta el momento no se ha emitido ningún comunicado que explique las razones de la desconexión o el desmantelamiento parcial del sistema.
Sin embargo, fuentes extraoficiales vinculadas al sector tecnológico indicaron que la empresa D&M Soluciones Tecnológicas/Seguridad Inteligente, que es la firma privada cargo del soporte habría procedido al retiro del equipamiento.

La provisión del servicio implicaba un esquema mixto: el municipio local financiaba y ejecutaba el montaje, las conexiones eléctricas y los displays LED, mientras que el software de inteligencia artificial y las cámaras de seguridad dependían de las empresas proveedoras contratadas por la Policía de la Provincia de Córdoba, por la empresa
Trascendió que el retiro responde a una disposición sobre este material tecnológico a favor del gobierno provincial, aunque no se formalizaron los motivos económicos o contractuales que interrumpieron la prestación conjunta.
El sistema integral operaba de manera sincronizada con la Central de Atención Ciudadana. Su objetivo primordial, según detalló en su lanzamiento era rastrear dominios en tiempo real para activar alertas inmediatas ante vehículos con pedido de secuestro por robo.
Comenzaron a instalar cámaras lectoras de patentes para reforzar la seguridad vehicular





