“Somos familia mientras dure”: el compromiso de una familia de acogimiento

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Lucas Molina y Pamela Zbrun forman parte de Fundación Pescaniños y desde hace un año y medio reciben en su casa a niños que, por distintas situaciones de vulnerabilidad, necesitan transitar temporalmente en otro entorno familiar.

En diálogo con Radio Estación, contaron cómo nació su compromiso, las experiencias que atravesaron y por qué consideran que más familias deberían animarse a formar parte de este programa.

La decisión comenzó a tomar forma a partir del trabajo que Lucas realizaba en la ciudad de Córdoba, vinculado a programas municipales relacionados con la niñez. Junto a Pamela participaron de capacitaciones y encuentros con otras familias, donde conocieron de cerca la necesidad de contar con hogares dispuestos a recibir a chicos que atraviesan situaciones delicadas y requieren una medida de protección.

Aunque ya tenían experiencia y conocimientos sobre el tema, sentían que había llegado el momento de dar un paso más. “Sabíamos mucha teoría, era hora de ponerlo en práctica”, recordaron. Después de conversar la decisión con sus hijos, se inscribieron en el programa provincial de acogimiento.

Sin embargo, hubo una experiencia que terminó de convencerlos. Durante una visita a un hogar de Córdoba, escucharon el testimonio de un adolescente que contó que tenía 14 años y llevaba 10 esperando que alguien lo amara. Para Lucas y Pamela, aquellas palabras marcaron un antes y un después.

“Ahí dijimos: amar no requiere ni tiempo, ni recursos, ni esfuerzo. No podemos no darle algo tan simple como el amor a una persona tan vulnerable como un niño que lo necesita”, recordó Lucas. Esa reflexión fue el impulso definitivo para abrir las puertas de su casa.

Una familia por el tiempo que sea necesario

La primera experiencia llegó poco después de la inscripción. En menos de un mes recibieron un llamado para consultarles si podían acoger a un bebé de apenas dos meses, en el marco de una medida que se estaba tomando en San Francisco.

La llegada estuvo cargada de ansiedad, preparativos e incertidumbre. Había que conseguir ropa, preparar la cuna y adaptarse nuevamente a los cuidados de un bebé. Esa primera experiencia se extendió durante casi diez meses y dejó un vínculo muy profundo.

“Lo adoptás como tu hijo, por más que sabés que en algún momento se va”, explicaron. En ese tiempo, el niño se integra a la dinámica cotidiana y construye un vínculo afectivo con quienes lo reciben. La despedida, cuando termina la medida de acogimiento, forma parte de ese proceso.

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Actualmente, la pareja tiene dos hijos, de 10 y 3 años, que también participan de esta experiencia. Para ellos, los niños que llegan son sus hermanitos durante el tiempo que comparten el hogar. Lucas y Pamela destacaron que, con el paso de las experiencias, pudieron explicarles mejor por qué esos chicos necesitan quedarse temporalmente con ellos y por qué luego pueden regresar con integrantes de su familia de origen.

La convivencia, reconocieron, tiene sus desafíos: noches sin dormir, nuevas rutinas y días caóticos en los que los chicos se pelean o lloran al mismo tiempo. Pero aseguran que la satisfacción de saber que pudieron acompañarlos en un momento difícil supera esas dificultades.

El desafío de que más familias se animen

Una de las cuestiones que más les llamó la atención al comenzar fue la cantidad de personas que admiraban la iniciativa, pero que al mismo tiempo decían que no podrían hacerlo. La falta de tiempo, las responsabilidades laborales o la idea de no estar suficientemente preparados aparecían como motivos frecuentes.

Frente a eso, Lucas y Pamela plantean que la clave está en dejar de mirar solamente las propias posibilidades y pensar en las necesidades de los chicos. “No es algo extraordinario. Entendimos que nosotros podíamos hacerlo”, señalaron.

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También remarcaron que el acogimiento no implica necesariamente recibir a un bebé. Las medidas pueden involucrar niños de distintas edades, por lo que cada familia puede expresar para qué grupo etario está en condiciones de ofrecer acompañamiento.

Su lema resume la esencia de la tarea: “Somos familia mientras dure”. No se trata de cuidar a un niño como parte de un trabajo, sino de integrarlo al hogar, brindarle afecto, atención y estabilidad durante el tiempo que lo necesite, aun sabiendo que ese vínculo tiene un carácter temporal.

Cómo sumarse al programa de acogimiento

Lucas y Pamela explicaron que las personas interesadas pueden inscribirse a través del programa provincial Más Familia, dependiente de la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia (SENAF).

Luego de la inscripción, los equipos correspondientes se comunican con los postulantes para realizar entrevistas y avanzar en el proceso de evaluación. Los tiempos de espera pueden variar: en algunos casos, el llamado puede llegar en pocas semanas y en otros, después de varios meses.

Para la pareja, el mensaje para quienes están considerando esta alternativa es sencillo: animarse. “Simplemente uno tiene que estar dispuesto a tener amor, paciencia y ganas de acompañar a un niño”, expresaron.

Además, la Fundación Pescaniños organiza una gran peña folklórica a beneficio, que se realizará el 13 de noviembre, desde las 21, en el salón de Bomberos Voluntarios de San Francisco.

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El número central será Los Cantores del Alba y también actuarán José Turina, Brisas del Alba, Los Cantorcitos, Jona Toledo y Jésica Gómez, con la participación de ballets folklóricos. Habrá servicio de cantina y las entradas anticipadas tienen un valor de $10.000. Para consultas y reservas, se encuentra disponible el teléfono 3564 655561.

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