Una década después de haber llegado a San Francisco con una falsa promesa de trabajo, una mujer originaria de Bolivia finalmente obtuvo justicia.
La víctima, que en aquel entonces tenía 17 años, fue traída a la ciudad desde Oruro para ser sometida a un infierno de explotación laboral y abuso sexual por parte de una pareja de su misma nacionalidad.
Recientemente, el Tribunal Oral Federal N° 1 de Córdoba capital, a cargo de Julián Falcucci, condenó a la mujer involucrada, a una pena de seis años y medio de prisión.
Marleni Mamani Cussi, de 34 años, fue hallada culpable de los delitos de trabajo forzoso, tráfico ilegal de personas y facilitación de la permanencia ilegal de extranjeros, agravados por tratarse la víctima de una menor de edad.
Los hechos se remontan a septiembre de 2014, cuando la víctima, con apenas 17 años, arribó a San Francisco engañada por un matrimonio que le había prometido un trabajo y un sueldo que jamás se concretaron
La joven fue alojada en la vivienda de la pareja y obligada a trabajar en una tienda de indumentaria desde las 7 de la mañana. Su jornada laboral se extendía hasta la madrugada del día siguiente, sin recibir el sueldo prometido y con escasas horas de descanso. Además de las extensas horas en el comercio, la víctima debía realizar todas las tareas domésticas en la casa de sus victimarios, incluyendo limpieza, cocina y cuidado de un bebé.
Se comprobó que el hombre involucrado en el caso, que permanece prófugo, abusó sexualmente de ella en repetidas ocasiones, amenazándola de muerte para que no denunciara los abusos.
Agobiada por el sometimiento, la joven le confió su situación a una compañera de trabajo, quien rápidamente alertó a la policía. La denuncia derivó en un allanamiento que llevó a la detención de la mujer de la pareja.
El abusador, identificado como Maykol Rodrigo Challapa, logró huir del país y aún es buscado por la justicia.

Aunque la mujer fue detenida inicialmente, en 2016 fue absuelta en un primer juicio. Luego, la Cámara Federal de Casación Penal anuló la sentencia y ordenó un nuevo juicio.
El magistrado a cargo del caso destacó que la víctima había llegado a Argentina con la expectativa de trabajar dignamente, solo para terminar en un contexto de «absoluta disposición al servicio de la familia explotadora».
En sus declaraciones, la joven, que hoy tiene 27 años, había manifestado que sentía que «pertenecía a ellos» y que era «su esclava». Estas circunstancias fueron comprobadas durante la investigación.
Finalmente, y tras el reconocimiento de los hechos por parte de la condenada, se dictó la sentencia que pone fin a una década de búsqueda de justicia para la víctima.





