El pasado noviembre concluyó formalmente el ciclo de capacitación sobre Conservación del Patrimonio Cultural, Histórico y Arquitectónico en la ciudad de San Francisco.
Se trató de una iniciativa de formación técnica y comunitaria que dejó una marca significativa en la gestión de los bienes culturales del departamento San Justo. Este programa, dictado por especialistas de la Agencia Córdoba Cultura y coordinado junto a la Escuela Superior de Bellas Artes “Dr. Raúl Villafañe” y el Archivo Gráfico y Museo Histórico, permitió la gestación de diversos proyectos de intervención y diagnóstico.
Durante este mes de enero, Radio Estación 102.5 difunde detalladamente cada uno de los 18 trabajos realizados por los alumnos durante el ciclo.
Hoy destacamos el proyecto de patrimonialización realizado por Marina Barrios acerca del “Bosquecillo Los Tres Luises”.

El Bosquecillo Los Tres Luises
El proyecto de patrimonialización de la plazoleta Bosquecillo «Los Tres Luises», desarrollado por Marina Barrios, constituye un ejemplo paradigmático de cómo la memoria social y el patrimonio natural se entrelazan para formar un bien cultural de carácter mixto.
Ubicado en la intersección de Av. 1° de Mayo y Los Piemonteses, este espacio verde no es solo un pulmón para la ciudad de San Francisco, sino un memorial vivo que rinde homenaje a un trágico suceso que marcó la conciencia ambiental de la región en la década de 1990.
En 1993, estudiantes de tercer año del Instituto Inmaculada Concepción presentaron ante las autoridades municipales el proyecto ambiental “Más Aire Puro”, con el objetivo de recuperar un espacio público mediante una forestación simbólica, vinculada tanto al cuidado del ambiente como a un acto de fe.
La iniciativa proponía la creación de un lugar que llevara el nombre “Los Tres Luises”, en homenaje a alumnos y a un docente que habían fallecido regresando a la ciudad después de participar en una reunión ecológica en la localidad de Brinkmann, donde habían estado trabajando en proyectos de separación de residuos y educación ambiental.
Se trataba del profesor Luis Alberto Amantini y de los estudiantes Franco Luis Paschiero y Luis Ignacio Abecasis, integrantes del Colegio Marista Sagrado Corazón.

Tras diversas gestiones, el proyecto fue aprobado por unanimidad en el Honorable Concejo Deliberante, que además definió el espacio donde actualmente se emplaza la plazoleta. Allí, los estudiantes realizaron la plantación de ejemplares que, con el paso del tiempo, crecieron hasta convertirse en los árboles que hoy caracterizan el lugar.
Durante la década de 1990, las distintas ediciones de la denominada “Movida Ecológica”, impulsadas por el grupo de estudiantes fundadores de la plazoleta, tuvieron un amplio impacto comunitario. Estas actividades fueron reconocidas formalmente y declaradas de Interés Municipal por el Concejo Deliberante local y de Interés Provincial por la Legislatura de la Provincia de Córdoba, consolidando el valor histórico, educativo y ambiental del espacio.
Diagnóstico del estado de conservación y riesgos identificados
El estudio técnico de Marina Barrios incluyó un relevamiento detallado de la materialidad del sitio, utilizando herramientas de primer orden para establecer un diagnóstico de riesgos. En términos generales, el estado de conservación se califica como «Bueno», reflejando el compromiso tanto de los vecinos como de la administración municipal en el mantenimiento cotidiano del césped y la iluminación. No obstante, el análisis relevó vulnerabilidades específicas que requieren intervenciones de mantenimiento preventivo y correctivo.

Al tratarse de un bien ubicado a la intemperie, el Bosquecillo está sometido a la acción constante de la radiación solar, la humedad y el viento, agentes que provocaron la decoloración de los murales artísticos antiguos y el desgaste de la pintura en estructuras de hormigón. Asimismo, se observaron fisuras en el basamento de ladrillo del monolito central, producto del asentamiento natural del suelo y el paso de más de tres décadas desde su construcción.

Un punto crítico identificado es el estado de las veredas exteriores. Las raíces de los árboles de gran porte de las veredas provocaron la rotura de amplios sectores de los senderos perimetrales, lo que representa un riesgo para la seguridad de los transeúntes y dificulta la accesibilidad universal al sitio.
En cuanto al factor humano, el vandalismo dejó huellas en el pasado, siendo el robo de la placa fundacional original el incidente más grave registrado, lo que obligó a su reposición mediante una réplica en el aniversario número 30.

Plan de acción y gestión de riesgos propuesto por Barrios
Con el objetivo de preservar el valor patrimonial y garantizar el uso seguro del espacio público, Barrios definió un plan de acción y gestión de riesgos para la plazoleta, que establece lineamientos de mantenimiento, mejoras en la infraestructura y medidas de prevención frente a actos vandálicos.
El diagnóstico reconoce que actualmente se realizan tareas periódicas de mantenimiento del césped y recolección de residuos, acciones consideradas adecuadas y necesarias para la conservación general del lugar. Estas labores reflejan el compromiso sostenido entre vecinos y municipio para mantener el espacio en condiciones.
No obstante, el plan fija como prioridad la gestión de riesgos, para lo cual se propone avanzar con acciones estratégicas. Entre ellas, se destaca la colocación de más basureros públicos y la restauración de las veredas, con el fin de mejorar la circulación peatonal, evitar inconvenientes a los transeúntes y reforzar la seguridad y comodidad del entorno.
Asimismo, se plantea la necesidad de intervenciones de conservación estructural, como la restauración de elementos afectados por el paso del tiempo y las condiciones climáticas, incluyendo el basamento del monolito presente en el lugar.
En materia de prevención, el plan considera fundamental un control riguroso mediante el monitoreo permanente de las cámaras de seguridad, a cargo del personal policial. Esta medida apunta a desalentar actos de vandalismo, proteger el patrimonio y asegurar la integridad del espacio público para toda la comunidad.

Sinergia institucional: ESBA, Archivo Gráfico y Agencia Córdoba Cultura
El desarrollo de estos proyectos fue posible gracias a la colaboración de tres instituciones clave. La Escuela de Bellas Artes «Dr. Raúl Villafañe» (ESBA) actuó como la sede y el motor pedagógico del curso, reafirmando su compromiso con la formación de ciudadanos capaces de intervenir creativamente en su realidad. Por su parte, el Archivo Gráfico y Museo Histórico de la Ciudad de San Francisco aportó el acervo documental y la experiencia en investigación que permitieron sustentar históricamente cada propuesta.
La Agencia Córdoba Cultura, a través de sus especialistas, proporcionó el marco metodológico necesario para que los trabajos finales no fueran solo investigaciones teóricas, sino planes de acción viables. Esta articulación demuestra que la conservación del patrimonio es una responsabilidad compartida que requiere del saber técnico, el apoyo político y el interés de la comunidad.

Perspectivas futuras para la conservación del Bosquecillo Los Tres Luises
La diversidad de temas abordados en el Ciclo de Capacitación, desde la arquitectura industrial hasta la imaginería religiosa y los archivos bibliográficos de escuelas centenarias, refleja la riqueza de una región que se reconoce en su pasado para proyectar su futuro.
El Bosquecillo Los Tres Luises emerge como un símbolo de este proceso, recordándonos que el patrimonio puede nacer de la voluntad de adolescentes comprometidos y sostenerse en el tiempo gracias al amor y la memoria de toda una ciudad.
Con más de 32 años de existencia, este espacio verde sigue siendo «proceso y producto de la actividad simbólica, recreativa, social y cultural de San Francisco».
El desafío para el año 2026 será convertir estas propuestas académicas en políticas públicas efectivas.
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