Buenanueva reclama un abordaje integral en el debate por la Ley Penal Juvenil

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En el marco del debate que el Congreso nacional dará en sesiones extraordinarias sobre la reforma del régimen penal juvenil, el Obispo Sergio Buenanueva, expresó la posición de la Iglesia Católica y pidió abordar el tema desde una mirada integral, con fuerte énfasis en la prevención, la educación y la reinserción social.

Buenanueva aclaró que no es especialista ni conoce en detalle el proyecto que se discutirá, pero señaló que existe un consenso general en la necesidad de actualizar la normativa vigente. “El régimen penal juvenil tiene que cambiar. La ley que existe actualmente es de los años 80 y en estos años muchas cosas cambiaron”, afirmó.

El obispo remarcó que el tratamiento de los delitos cometidos por menores debe ser distinto al de los adultos. “Cuando un menor delinque, el sistema tiene que abordarlo específicamente. Es distinta la forma en que se aborda un delito cometido por un menor que cuando lo comete un adulto”, explicó.

Subrayó el rol de la prevención, un ámbito en el que la Iglesia y otras instituciones trabajan de manera directa: “Aquí hay que poner un gran acento”.

Uno de los puntos centrales del debate legislativo es la posible baja en la edad de imputabilidad. Actualmente, la ley establece la imputabilidad a partir de los 16 años, y el proyecto propone reducirla, con una discusión que hoy se centra en los 14 años. Frente a esto, Buenanueva fue claro: “La Conferencia Episcopal expresó su desacuerdo en que esta baja sea el punto central y todo quede ahí. Es una medida aislada que tiene que pensarse más ampliamente”.

El obispo sostuvo que, si bien un menor que comete un delito debe asumir responsabilidades, esto no puede equipararse al régimen de los adultos. “Cuando un menor comete un delito, hay que hacer que se haga cargo de ese delito. No puede ser de la misma manera que con un adulto, pero eso tiene que estar presente”, señaló. Valoró además que el proyecto contemple la gradación de las penas y alternativas al encierro: “No se apunta primeramente hacia el encierro, sino a otras medidas que hacen lugar a la educación y a la reinserción social”.

Buenanueva insistió en que reducir la edad de imputabilidad sin atender otras dimensiones del problema resulta insuficiente:

“No basta solamente bajar la edad. Tienen que estar previstas otras cosas, algunas para prevenir los delitos y otras para ayudar al menor que delinque a hacerse cargo y restablecer la justicia en la medida de lo posible”, afirmó.

En ese marco, recordó el reciente comunicado de la Comisión Ejecutiva del Episcopado Argentino, difundido el día de San Juan Bosco, figura que la Iglesia propone como referencia. “Don Bosco pone el acento precisamente en la prevención”, explicó. El santo italiano trabajó con jóvenes en situación de calle y conflicto con la ley a fines del siglo XIX, ofreciendo alternativas educativas, religiosas y recreativas. “De esa manera los fue rescatando de la vida del delito e inventó lo que llamamos el método preventivo”, relató.

Finalmente, el obispo advirtió sobre el contexto social actual, atravesado por problemáticas como las adicciones, el narcotráfico y el uso de menores en el narcomenudeo: “En ese contexto más amplio, la prevención es un acento que no hay que olvidar y que hay que poner en el centro”, concluyó, al tiempo que reafirmó la necesidad de actualizar el régimen penal juvenil desde una mirada integral y no únicamente punitiva.

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