El responsable de la Estación Meteorológica y Climatológica de UTN San Francisco, Roberto Bohn, brindó un panorama detallado sobre las condiciones del tiempo previstas para las fiestas de fin de año en la ciudad y la región.
El escenario combina altas temperaturas, elevada humedad y una baja probabilidad de precipitaciones que podría darse justo en el horario de la cena de Nochebuena.
En relación a este miércoles 24, Bohn anticipó una jornada exigente desde lo térmico: “Durante el día va a estar caluroso y pesado, se esperan unos 35 grados, con una brisa del noreste”, señaló, al tiempo que advirtió que la sensación térmica será elevada debido a la humedad acumulada por las lluvias recientes. “Uno hace algún esfuerzo y ya empieza a transpirar”, graficó.
Sin embargo, explicó que hacia la tarde-noche el tiempo podría desmejorar levemente. “Después de las 3 o 4 de la tarde empieza a nublarse un poquito y para las 7 u 8 de la noche está previsto que rote el viento al sur, entra una pequeña masa de aire frío y pasa un frente”, indicó. Ese cambio de viento, que sería leve a moderado, con ráfagas de entre 25 y 30 kilómetros por hora, permitiría un descenso térmico nocturno.
El punto de mayor atención estará puesto en el horario de la cena de Nochebuena.
“Justamente entre las 20 y las 22 horas puede registrarse algún chaparrón o llovizna. Son bajas las probabilidades, pero ocurriría justo en el momento de la cena, ese es el gran problema”, afirmó Bohn. En ese sentido, recomendó tomar recaudos a quienes planeen festejar al aire libre.
Para el jueves 25, el especialista adelantó condiciones algo más favorables: “Va a ser un día parcial nublado, todavía con viento sur, con una mínima de 21 o 22 grados y una máxima cercana a los 31”, detalló, marcando que se sentirá “un poquitito más fresco” en comparación con la víspera.
De cara a los días posteriores a Navidad, Bohn indicó que el fin de semana se presentará inestable.
“El sábado puede haber algunas precipitaciones, aunque las temperaturas van a seguir siendo altas”, dijo. No obstante, el panorama mejora claramente a partir del lunes, con tiempo estable y muy caluroso: “Vamos a tener muy buen tiempo, soleado, con máximas de 33 o 34 grados».
«El miércoles 31 se esperan hasta 36 grados, pero con buen tiempo para la noche vieja”, aseguró, confirmando que tanto Nochevieja como el inicio del nuevo año se darán con condiciones favorables, aunque con calor intenso durante el día.
Además, el meteorólogo realizó un balance climático del año que termina en la ciudad: “Fue un año particular, porque no hubo sequía. No tuvimos períodos de grandes lluvias, pero sí lluvias continuas durante los meses”, explicó, lo que se refleja en la vegetación. “Por eso vemos los árboles y las plazas bien verdes, el campo tambien y hay poco peligro de incendio”, agregó.
“Se nota el cambio climático: estamos en una zona más seca, no tan húmeda como antes. Esa humedad persistente que no dejaba secar los pisos en invierno ya no ocurre”, afirmó.
Según precisó, el acumulado anual rondó los 980 milímetros, apenas por debajo del promedio histórico de la región, que se ubica en torno a los 1.050 milímetros.
Finalmente, adelantó una tendencia más seca para el verano próximo. “El Servicio Meteorológico Nacional prevé un verano más seco, sin esos ciclos de lluvias cada 7 o 10 días, y señala la presencia de La Niña”, indicó, aunque aclaró que será necesario seguir monitoreando la evolución de las condiciones, ya que hasta ahora las precipitaciones han seguido apareciendo de manera periódica.
Con este panorama, las recomendaciones apuntan a disfrutar de las celebraciones con precaución, atentos al calor extremo y con planes alternativos ante una eventual inestabilidad, especialmente durante la noche del 24.





