El coleccionista local de máquinas viales y camiones participará del próximo San Francisco Colecciona con una muestra dedicada al mundo de la minería y la maquinaria pesada.
Dalmiro Olmos, reconocido coleccionista de San Francisco, lleva casi ocho años dedicado a reunir modelos de camiones, máquinas viales, grúas y equipos de minería. “Hace aproximadamente casi ocho años que empecé con esta locura, y ahí no paré”, contó durante una entrevista en Radio Estación 102.5.
Su pasión nació en la infancia, cuando jugaba con modelos plásticos en la casa de su abuela en La Tordilla.
“Desde chiquito siempre me gustaron los camiones volcadores y las palas mecánicas. Ahí me quedó ese bichito y de grande empecé a coleccionarlos”, recordó.
Hoy, su colección supera las 26 grúas, autoelevadores y camiones elevadores, además de decenas de piezas más pequeñas. Comenzó comprando en jugueterías locales, pero pronto descubrió un nuevo mundo a través de Internet. “Un muchacho me dijo que entrara a Mercado Libre, y ahí era un abanico de cosas. Tenía que cuidar el sueldo porque se te iba ahí”, bromeó.
Con el paso de los años, los precios del coleccionismo se dispararon. “Antes estaba todo más equitativo. Ahora hay cosas que se pueden comprar y otras que son imposibles. Tenés camiones de 15 mil pesos, y otros que llegan hasta un millón”, detalló.
Entre sus marcas preferidas, Olmos no duda: “En camiones, Scania y Peterbilt americano. En máquinas, Caterpillar es palabra mayor.” Su pieza soñada, sin embargo, sigue pendiente: “Me gustaría tener un camión a radio control como los que se ven en Brasil. Es un camión grande en chiquito. Es el sueño de tener uno, pero es imposible.”
El coleccionista participará del San Francisco Colecciona, los días 22 y 23 de noviembre, evento solidario que este año recibirá una muestra especial.
“Vamos a llevar máquinas, carretones y camiones volcadores. El año pasado fueron camiones, así que ahora cambiamos la temática”, adelantó. La entrada será un litro de leche, que se destinará a instituciones locales.
Olmos también recordó sus primeras participaciones fuera de la ciudad: “Este año salí por primera vez a exponer a la zona. Estuvimos en María Juana, Brinkmann y Esperanza. Es muy lindo porque conocés gente nueva del ambiente.”
La colección ocupa cada vez más espacio en su casa. “Tengo las piezas en repisas y alfombras, pero ya no me queda lugar, así que algunas quedan en caja.” El cuidado es parte del ritual: “La guerra del coleccionista es el polvillo. Por más que estén en vitrina, siempre entra. Así que me paso las tardes limpiando con un pincel especial.”
Dalmiro comparte su pasión con su hijo Julián, quien también empieza a interesarse por el coleccionismo. “Él está más en el tema de los autos de carrera, pero va camino a seguir la pasión del padre”, comentó con orgullo.
Con dedicación y entusiasmo, Olmos se prepara para una nueva edición del San Francisco Colecciona.





