Lo que comenzó como una celebración comunitaria por la aparición del búho más grande de Sudamérica terminó de la peor manera. La Justicia imputó a un menor que exhibió al animal muerto en redes y secuestró un rifle de aire comprimido.
Un profundo sentimiento de repudio e indignación sacude a los vecinos de la región de Ansenuza. Lo que había sido catalogado como un encuentro extraordinario con la naturaleza derivó en una investigación penal preparatoria, luego de que se confirmara la muerte de un ejemplar de ñacurutú —el búho de mayor envergadura de Sudamérica— que había maravillado a la localidad apenas unos días atrás.

La presencia del imponente ave en el Parque Don Bosco de Colonia Vignaud había sido recibida inicialmente con entusiasmo y celebrada en plataformas digitales como un hecho excepcional. Ante el hallazgo, los integrantes del COA Espinal del Bajo (Club de Observadores de Aves) impulsaron de inmediato una campaña territorial para informar y sensibilizar a los pobladores sobre las características de la especie y la importancia de protegerla.
Sin embargo, la ilusión ecológica duró muy poco. Apenas dos días después del avistamiento, la misma organización ambientalista debió comunicar la devastadora noticia: el ave fue hallada sin vida. Los primeros peritajes indicaron que el ejemplar fue abatido de manera intencional, presuntamente tras ser atacado con un arma de aire comprimido.
La indignación colectiva escaló a niveles críticos cuando comenzó a viralizarse en las redes sociales la publicación de un menor de edad de la zona, quien se exhibía impunemente en fotografías junto al ejemplar ya sin vida y un rifle.
“Cada individuo silvestre cumple un rol irremplazable dentro de los ecosistemas”, remarcaron con dureza desde el COA, exigiendo un freno definitivo a la violencia contra la fauna nativa.
El aberrante episodio de maltrato animal motivó una inmediata denuncia penal y la apertura de una causa judicial de oficio. En declaraciones recabadas por el diario El Tiempo, el fiscal de instrucción interviniente, Francisco Payges, confirmó que la Justicia ya adoptó las primeras medidas de rigor.
El magistrado informó de manera oficial que se procedió a realizar la atribución de responsabilidad al menor involucrado —procedimiento equivalente a la imputación en el marco de regímenes de minoridad— y se efectivizó el secuestro del arma utilizada para cometer el ataque. Asimismo, Payges advirtió que la pesquisa no concluye allí, ya que la fiscalía a su cargo analiza minuciosamente la posible responsabilidad legal que les cabe a los adultos y progenitores a cargo del implicado.
En medio de la fuerte polémica y el linchamiento digital que se desató en las comunidades del departamento San Justo, la madre del adolescente rompió el silencio para intentar calmar las aguas. La mujer pidió respeto y mesura a los usuarios de las redes sociales, al tiempo que aseguró que su hijo “ya aprendió la lección” tras la repercusión del hecho.
El trágico final del búho reavivó con fuerza un debate urgente en toda la provincia de Córdoba sobre la tenencia de armas neumáticas en ámbitos urbanos, el verdadero compromiso de las familias con el cuidado del medio ambiente y la imperiosa necesidad de aplicar políticas profundas de educación ambiental en las aulas.
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