El ex represor dejó el departamento que ocupaba en calle Belgrano al 2200 de nuestra ciudad. La mudanza se realizó en horas de la mañana de este sábado 24 de septiembre por un grupo de al menos 5 personas que trataron de no llamar la atención pero los movimientos sobresalieron en el sector.
«Cargaron algunos muebles en una camioneta de color y se fueron a eso de las 8.30 de la mañana. Eran como 5 o 6 personas y a la vez que cargaron los muebles también como que estaban atentos a los movimientos», comentó una vecina de la zona.
Jorge Balla fue trasladado por parte de Gendarmería Nacional en la jornada del viernes bajo las órdenes del Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Santa Fe, mientras que parte de su familia se fue en un vehículo particular para dirigirse a su nuevo destino, el cual sería la ciudad de Santa Fe.
La resolución que ordenó su cambio de residencia para cumplir la prisión domiciliaria se basa en el pedido del ex represor por la sentencia recaída en un juicio de desalojo ante la Justicia de San Francisco, sumado a diferentes acciones de repudio que recogió en este ámbito.
Jorge Balla ahora, estará bajo la tutela de uno de sus hijos, Maximiliano Balla, pero en otra ciudad.
La Justicia había ordenado el desalojo
En julio, la justicia de Córdoba ordenó el desalojo de Jorge Balla, el represor santafesino condenado por delitos de lesa humanidad durante la última dictadura que se radicó en San Francisco (Córdoba). Aunque la sentencia no está firme este motivo sirvió de fundamento para el pedido de traslado. La sentencia de primera instancia fue apelada y debía resolver la Cámara Civil de nuestra ciudad, pero ahora al mudarse el demandado la situación se torna abstracta y el juicio por desalojo se cierra.

El inmueble quedó desocupado en la mañana del sábado
Balla se había mudado de provincia tras haber amenazado a sus vecinos cuando cumplía prisión domiciliaria en Santa Fe. Entonces, el Tribunal Oral Criminal Federal de Santa Fe autorizó que cumpliera la prisión domiciliaria en el límite entre Córdoba y Santa Fe, desde mayo de 2021. Su presencia levantó repudios y manifestaciones.

Fue declarado persona no grata por el Concejo municipal y el propietario del departamento pidió el desalojo porque le habían ocultado que lo alquilaban para que viviera un condenado a prisión perpetua por delitos de lesa humanidad. El alquiler lo concretó la esposa de Balla, sin mencionar la situación de su esposo y por eso, el juez en lo civil y comercial Pedro Chialvo ordenó que debe dejar el inmueble, en un plazo de diez días.
Según remarca el fallo de Chialvo, al propietario, Alberto Esper, la presencia del represor en ese inmueble le era “totalmente desconocida”, ya que -al momento de celebrar el contrato- “Bourquín ocultó maliciosamente el verdadero destino que le iba a dar a la vivienda”. La sentencia agrega que el locador, de haber conocido el verdadero destino del inmueble, no hubiera celebrado el acto jurídico. “Su engaño o dolo fue determinante para la concreción del contrato, lo que evidencia la mala fe de la demandada al momento de celebrar el contrato, viciando por dolo su eficacia”, se sostiene.
El juez considera que se incumplió la cláusula quinta, ya que se alteró el destino de “vivienda familiar”, porque el inmueble es utilizado para la ejecución de una pena privativa de la libertad, bajo el régimen de la prisión domiciliaria.

Chialvo tuvo en cuenta los argumentos del locador, quien consignó haber sufrido un grave perjuicio frente a los demás inquilinos del edificio de su propiedad, quienes le manifestaron “insistentemente” su preocupación e inseguridad por la presencia de Balla en el lugar. En el fallo, que tiene fecha del 21 de junio, Chialvo precisó que uno de los motivos invocados para el desalojo fue que se afectó la libertad del locador de elegir entre alquilar o no el inmueble, y en su caso a quién alquilar su propiedad y establecer también su destino.
Esper, sobre el fallo a favor del desalojo de Balla: «Era lo que yo esperaba»
El 24 de marzo pasado, vecinos de San Francisco se trasladaron a la casa donde vive el genocida para gritar «Adonde vayan los iremos a buscar». El acto del Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia tuvo como destino el domicilio donde Balla se alojó, sin avisar que se mudaba después de haber amenazado y hostigado a sus vecinos de la ciudad de Santa Fe. El pedido de la manifestación, encabezada por murgas, fue que el represor cumpla su condena en cárcel común.
La llegada de Balla fue repudiada también por la Comisión Memoria, Verdad, Justicia de San Francisco, que pidió públicamente que los genocidas «cumplan sus condenas en una cárcel común, para que no se repitan casos como el de Jorge Balla, beneficiario con la prisión domiciliaria pero que se encuentra hoy en San Francisco por haber violado tal privilegio, y siendo favorecido por un Poder Judicial cómplice”. El integrante de la Comisión, el abogado Guillermo Peretti destacó la movilización social que permitió hacer visible la presencia de Balla en la ciudad cordobesa.
Peretti: «Queremos que Balla no respire más el aire de San Francisco»
El 27 de agosto de 2019, Balla fue condenado en el marco del juicio que llevó adelante el Tribunal Oral Federal de Santa Fe constituido por Luciano Lauría, Mario Gambacorta y Otmar Paulucci. Lo encontraron culpable como coautor del homicidio doblemente calificado en perjuicio de Osvaldo Pascual Ziccardi, Ileana Gómez, Carlos Frigerio y Jorge Luis Piotti.





