La producción del sector cayó un 9,5% durante los primeros ocho meses de 2026 y el empleo formal retrocedió en 2.121 puestos desde agosto de 2025. El informe de la Cámara de Industriales Metalúrgicos y Componentes de Córdoba refleja las dificultades de competitividad y el impacto de la caída de la actividad.
La industria metalúrgica de Córdoba atraviesa un escenario complejo, marcado por la reducción de la producción, la pérdida de puestos de trabajo y las dificultades para competir con los productos importados. La situación quedó reflejada en el primer informe de la Cámara de Industriales Metalúrgicos y Componentes de Córdoba, elaborado a partir de datos del Sistema Estadístico Metalúrgico, coordinado por el economista Gastón Utrera.
Según el relevamiento, el empleo formal del sector se redujo en 2.121 puestos en un año, desde agosto de 2025, mientras que la producción registró una caída del 9,5% durante los primeros ocho meses de 2026.
El retroceso alcanzó a 15 de las 18 ramas metalúrgicas relevadas. Además, el empleo registrado disminuyó en 11 de esos subsectores, con mayor impacto en las actividades que enfrentan una fuerte competencia externa.
Los sectores más afectados
Entre las ramas con mayores pérdidas de empleo se encuentran la producción de aluminio y otros metales no ferrosos, con una caída del 24%; los aparatos de uso doméstico, con un retroceso del 20,1%; la industria siderúrgica, con el 13,3%; las autopartes, con el 10,3%; los vehículos automotores, con el 8,4%; y las motocicletas, con el 7,9%.
El informe también analizó la capacidad productiva y detectó fuertes contracciones en distintas actividades. Las mayores caídas interanuales se registraron en los aparatos de uso doméstico, con un 32,3%; la maquinaria agropecuaria, con un 29,1%; los equipos e insumos informáticos y electrónicos, con un 25,2%; los vehículos automotores, con un 18,3%; y las motocicletas, con un 16,7%.
La reconversión, un desafío para las empresas
En contraste con las actividades más perjudicadas, los sectores vinculados con la producción hidrocarburífera, la minería, la agroindustria y la logística muestran un mayor dinamismo.
Sin embargo, la adaptación de las empresas para abastecer estas actividades no resulta sencilla. Utrera advirtió que algunas ramas acumulan más de dos años de retroceso y enfrentan la necesidad de profundizar los ajustes en sus estructuras productivas y de personal.
De los 18 sectores analizados, solamente tres mostraron una orientación de su producción hacia las actividades favorecidas por la actual política económica. Esto refleja las dificultades que encuentra buena parte de la industria para reconvertirse y aprovechar nuevas oportunidades de demanda.
Expectativas inciertas para la recuperación
En el sector autopartista, las expectativas están puestas en los nuevos proyectos que desarrollan las terminales automotrices radicadas en Córdoba. No obstante, persisten las dudas sobre una recuperación de la demanda interna y las dificultades que presenta el escenario económico de Brasil.
El panorama también está condicionado por el ingreso de productos importados y por la evolución del tipo de cambio frente a la inflación, factores que inciden en la competitividad de la producción nacional.
De esta manera, la industria metalúrgica cordobesa enfrenta el desafío de reducir costos, mejorar su competitividad y encontrar nuevas oportunidades productivas. Pese al contexto preocupante, la trayectoria y los resultados alcanzados por el sector durante más de ocho décadas representan un motivo de expectativa para afrontar esta etapa.





