Alberto Orellano y Martina Ochoa visitaron los estudios de Radio Estación para contar los detalles de este espacio que va por su cuarto sábado. Una propuesta que incluye plástica, canto, meriendas y que busca derribar prejuicios a puro ritmo.
En tiempos donde las pálidas suelen ganar las portadas, siempre es un alivio abrir el micrófono para las buenas nuevas locales. «Nosotros siempre apostamos como que la alegría es cosa seria, es nuestro eslogan», definió con precisión Alberto Orellano al aire de Radio Estación, al presentar el taller de murga para niños y adolescentes que ya se convirtió en un clásico de los fines de semana en la ciudad.
El punto de encuentro es un lugar emblemático y recuperado: la Estación Mitre (en Sabattini al 500). Allí, cada sábado de 16:30 a 18:30 horas —aunque analizan adelantarlo un poco para que no se les superponga con otras actividades a los chicos— la magia murguera cobra vida. «Tenemos un lugar adentro, no es que está al aire libre… tenemos un lugar para ensayar y todo», aclaró Orellano para tranquilidad de las familias ante los primeros fríos.
Martina Ochoa, quien hoy estudia en Entre Ríos pero aprovecha sus días en San Francisco para sumarse, recordó sus inicios a los 15 años tras conocer el movimiento a través de las marchas de Somos Viento. «Yo pensaba que la murga era bailar y tocar nomás, y los veía y me encantaba, pero es toda una construcción, como una comunidad, es compañerismo, equipo», relató con entusiasmo.
Alberto, por su parte, prefirió dar un paso más allá respecto al rol social del espacio y dejó una definición contundente: «Yo siempre quito la palabra contención. En realidad ahí nosotros empujamos a que exploten, en el buen sentido. Porque contener es evitar que las cosas pasen, y ahí las cosas buenas y malas que pasan tienen que pasar para poder asumirlas».
El taller propone una formación integral que va mucho más allá de la percusión. Los talleristas explicaron que trabajarán en:
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Contenidos teóricos: Historia de la murga y su compromiso social.
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Expresión artística: Talleres de plástica, canto y confección de vestuario (galera, levita y la remera propia de la Estación).
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Actividades comunitarias: Elaboración de pan casero, trabajo ecológico en el barrio y visitas a las plazas para el «fogueo del murguero».
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Uso del cuerpo: «El cuerpo habla por nosotros y el cuerpo cuando habla incluye todo… la idea es que cada vez que vamos mal, salimos bien», graficó Alberto.
El espacio está pensado para chicos de 8 años en adelante, aunque se permiten y existen excepciones si los padres forman parte de la movida. Sin embargo, el límite es claro: «No somos guardería. El niño tiene que ser ya con autonomía, capaz de sostener un discurso, un aprendizaje».
Para garantizar la total comodidad de los que recién arrancan, se aclaró que no existen niveles ni competencias. «Los más grandes del taller van siempre y cuando se sumen como uno más, no hay jerarquía», explicaron, diferenciándolo de otros deportes donde los principiantes pueden sentirse intimidados por los que ya saben. Además, el equipo se irá moviendo con talleristas invitados como Matías Peyronel —quien ya se sumó con bombo y platillo—, Mario, Cintia, Pato, y referentes de Rafaela, ciudad donde la propia Murga de la Estación (nacida de las raíces de Chao Florencio) ayudó a impulsar el movimiento.
El taller es completamente libre y gratuito, y para garantizar la seguridad de todos, ya están implementando una ficha médica y teléfonos de urgencias. Al finalizar cada jornada, los chicos comparten una merienda con chocolatada, té o mate cocido, preparada por Brenda, Patricia y Mónica.
Mantener la Estación limpia, pintada, con banderines y con el pasto cortado requiere del esfuerzo de muchos referentes como Noelia, Laurita, Emanuel y la armonía constante con María de Somos Viento. Además, los recursos se obtienen de manera eco-sustentable: «Hace 24 años que junto papeles para reciclar… con ese fondo que vendemos nos financiamos», confió Alberto, agradeciendo especialmente a Jorge Dobis, quien pone a disposición su antiguo rastrojero para trasladar los papeles gratis.
Finalmente, los integrantes recordaron que la Estación es un polo vivo: cuenta con viandas los martes y jueves, una huerta comunitaria al fondo, un próximo grupo de teatro y el resguardo de los elementos ferroviarios de Amigos del Riel (del Ferrocarril Belgrano), que planean exponer en el andén cuando vuelva el calor.
¿Cómo sumarse?
Los interesados pueden asistir directamente los sábados a la Estación Mitre o comunicarse por las siguientes vías:
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Teléfono de contacto: 3564-500510 (Alberto Orellano).
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Instagram oficial: @murga_de_la_estacion
«Si una murga pasó cerca de tu casa y no la fuiste a ver, es como que te perdés una parte importante», cerraron, invitando a toda la comunidad a sumarse o aportar como sponsors para sostener este proyecto independiente.
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