Tres legisladores de Córdoba del bloque Provincias Unidas no se presentaron a la sesión especial y no se alcanzó el quorum. Natalia De La Sota, la única cordobesa que fue, cruzó duramente a sus pares.
El peronismo y la oposición dura fracasaron este martes en su intento de interpelar al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, investigado por presunto enriquecimiento ilícito. La sesión especial convocada en la Cámara de Diputados se cayó por falta de quórum al asistir solo 117 legisladores, quedando a 12 de los 129 necesarios para habilitar el debate. El bloque Provincias Unidas, alineado con el gobernador cordobés Martín Llaryora, se convirtió en uno de los factores decisivos para que la convocatoria oficial no prosperara.
De los diputados cordobeses que integran ese espacio estratégico, ninguno se presentó en el recinto. Las ausencias de Alejandra Torres, Ignacio García Aresca y Carolina Basualdo sellaron la suerte de la jornada antes de que comenzara la espera formal. La decisión respondió a una postura colectiva del armado político, que optó por vaciar el recinto y blindar de esta manera al funcionario nacional.
En total, fueron diez los diputados de Provincias Unidas que no concurrieron, una magnitud de faltas que resultó determinante para la oposición. La resolución del espacio se conoció horas antes y anticipó el resultado definitivo, mientras que Llaryora prefirió no emitir declaraciones públicas al respecto.

Quienes sí se sentaron en sus bancas fueron los peronistas cordobeses Juan Schiaretti, Juan Brügge y Carlos Gutierrez. Desde su sector parlamentario sostuvieron que, si bien la justicia debe resolver el fondo de la cuestión, el jefe de Gabinete le mintió al pueblo y al Congreso.
Por otro lado, la única legisladora cordobesa opositora presente fue Natalia De La Sota, diputada de bloque unipersonal, quien no se limitó a ocupar su banca sino que cruzó con dureza a sus pares ausentes. De la Sota tildó de triste y cínica la posición de algunos diputados y gobernadores que muestran quejas ante los medios pero no ponen el cuerpo, sintetizando que la sociedad exige saber quiénes quieren avalar o no al funcionario investigado.
La estrategia del faltazo no fue exclusiva de Córdoba. La exvicegobernadora santafesina Gisela Scaglia, jefa del PRO provincial y figura de peso en el armado, tampoco participó, arrastrando a los legisladores de su provincia. La confluencia de ausencias se profundizó en el mapa del interior con representantes de Tucumán, San Juan, Neuquén, Chaco y Entre Ríos que responden a sus mandatarios provinciales, evidenciando que los gobernadores no peronistas que mantienen vínculos con la Casa Rosada cerraron filas para proteger al oficialismo.
En contrapartida, Miguel Pichetto encabezó la delegación de Encuentro Federal junto al schiarettismo, acompañados por los «lilitos» Mónica Frade y Maximiliano Ferraro, Karina Banfi y aportes minoritarios de Innovación Federal y de la bancada Elijo Catamarca. Cumplido el tiempo de tolerancia reglamentaria, el presidente de la Cámara, Martín Menem, declaró oficialmente caída la sesión, habiendo contado La Libertad Avanza con el apoyo explícito del PRO, la UCR y el MID de Oscar Zago.
Durante el posterior debate en minoría realizado con las bancas oficialistas vacías, las expresiones de la oposición fueron tajantes. Frade denunció la existencia de un clan que se enriquece en el seno del gobierno, mientras que Marcela Pagano acusó de cómplices de la corrupción a quienes decidieron no sesionar. Para cerrar, el jefe del bloque de Unión por la Patria, Germán Martínez, anticipó que la presión parlamentaria se mantendrá firme y adelantó que pedirán la moción de censura en cada una de las instancias legislativas que se presenten de ahora en adelante.
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