El año pasado, una vecina muy querida de la ciudad pasó por un duro momento, el coronavirus. Dicha enfermedad le generó un gravo cuadro lo que provocó que tuvieran que internarla e intubarla en el Hospital Iturraspe. Su caso llegó a los medios de comunicación por la solidaridad por parte de muchas personas que intentaron ayudarla.
Esa vecina es Mirta Barrera, quien es madre de cuatro hijos y es empleada doméstica. Hace más de 15 años, su esposo falleció por una afección cardíaca, lo que llevó a Mirta a hacerse cargo de su familia y ser la cabeza de la misma.
Sus hijos son Natanael, Mateo, Lisandro y Pedro, este último es una persona discapacitada por que le generó mucha preocupación en Mirta cuando él se contagió. En este marco, hablamos con la madre y explicó: «Me agarró el 20 de mayo y el 23 ya estaba en el Hospital, nos contagiamos toda la familia, mi preocupación era por mi hijo con discapacidad, lo dejaron internado a el y yo me quise quedar con el, no quería que se quede solo porque es no vidente y necesita escuchar mi voz».
«Recuerdo solo tres días de estar internada con el, no recuerdo casi nada, todo lo que pasó me enteré al mes de que me desperté, me dijeron que estuve muy mal, que estuve muy grave y que estaba entre la vida y la muerte», agregó.
Por otra parte, Mirta señaló que mientras estaba internada en grave estado, sentía que estaba en un lugar fuera de este plano. «Estaba en un lugar que no era la tierra y quería salir de ahí pero no podía, me sentía luchando entre la vida y la muerta. No se si fue el subconsciente que lo grabó o fue otra cosa, pero era algo desesperante, quería vivir y no podía salir de ahí, veía los cielos abiertos, se me aparecían citas bíblicas y sentía que todo iba a mejorar. Era una lucha espiritual lo que viví», argumentó.
«Para el que cree todo es posible» y «El que cree en mi aunque esté muerto vivirá», eran algunas de las frases que Mirta veía en el lugar. Esas citas le generaron mucha más fuerza para seguir adelante.
El momento que se despertó

«Cuando me desperté pregunté por mi hijo Pedro, me acordaba que habíamos estado internados juntos y no lo encontraba cerca mío. Al principio no podía hablar porque me hicieron la traqueotomía, fue algo desesperante para mí, la recuperación fue muy lenta», afirmó Barrera.
A su vez, la vecina no olvidó agradecer a los profesionales de la salud que la ayudaron y manfiestó: «Le quiero dar gracias a los médicos por todo lo que hicieron por mí, me salvaron la vida pero también estoy viva es porque Dios así lo quiso».
Mirta de a poquito comenzó a recuperarse y a los cinco meses pudo volver a trabajar. La vecina se dedica limpiando casas de familia y también trabaja en la atención al público de la rotisería «El Cedro».
El apoyo de la familia y de los vecinos

«El apoyo de mi familia significó mucho, en especial el apoyo de mi hijo más grande y el apoyo de mi madre que se quedó cuidando a los chicos. Debe haber sido muy difícil para ellos y muy triste, cuando me desperté, sentí que mis hijos estaban solos y que tenía que volver a vivir para ellos», explicó Barrera.
A raíz del caso, Mirta recibió donaciones y ayuda económica para poder ampliar su vivienda. Esa ayuda permitió construir una habitación más en la casa y poder estar más cómodos. En este sentido, un grupo de madres de la Escuela Sarmiento había lanzado una campaña para ayudar a la familia.
«Todos mis patrones me estuvieron ayudando, también quiero agradecer a todo sexto grado de la escuela sarmiento, a las madres de los compañeros de mis hijos, ex maestras, docentes de la institución, personas de mi ámbito laboral, me ayudó mucha gente», señaló.
Finamente, Mirta concluyó con un mensaje alentador y les habló a las personas que perdieron un ser querido por el coronavirus. «Siento muchas ganas de vivir, lo peor ya paso y hoy puedo contar está historia, mi caso fue un milagro. Quiero ofrecer mi respeto a las personas que no pudieron sobrevivir por el covid, mis respetos a los familiares de todas las personas que la pasaron mal», concluyó.
Por Luis «Pitu» Giordano





