«Noi Soma Piemonteis»: de la posguerra italiana al corazón de San Francisco

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En una nueva emisión de Noi Soma Piemonteis por Radio Estación 102.5, una inmigrante genuina revivió su viaje en el mítico trasatlántico Giulio Cesare y su llegada al país en 1955. «Aquí encontramos la paz», rememoró conmovida.

En el marco del décimo programa de Noi Soma Piemonteis, los micrófonos de Radio Estación 102.5 se convirtieron en el escenario de una de esas historias que erizan la piel y tocan las fibras más íntimas de nuestra identidad local. En coincidencia con el 80° aniversario de la República Italiana y el Día del Inmigrante Italiano en Argentina, el ciclo radial presentó una «sorpresa» guardada bajo estricto secreto: la presencia en el estudio de Juana «Juani» Gaiotti, integrante de la Cantata Piamontesa y testigo directo de la oleada migratoria de posguerra.

«Inmigrante totalmente genuina, acá la historia me la cuenta alguien que la vivió», anunciaron con orgullo desde la conducción del programa, al dar paso a un relato cargado de nostalgia, dolor y un profundo agradecimiento a la tierra argentina.

Juana nació y vivió sus primeros diez años en Conegliano Veneto «el lugar del Prosecco, del vino Prosecco», según identificó, en una Italia devastada. «Esos diez años fueron años muy difíciles, muy pobres éramos casi todos. La posguerra dejó hambre, dejó desastre por todos lados», relató. Su infancia estuvo marcada por la tragedia, su padre fue partigiano y falleció a los 18 años tras contraer tifus mientras estaba preso de los alemanes, luego de un intento fallido de poner una bomba en el auto de un comando militar.

Ante la tristeza de su abuela por tener a un hijo ya instalado en Argentina, la familia tomó la determinación de cruzar el océano. El 7 de mayo de 1955, con solo 11 años, se subió en el puerto de Génova al afamado trasatlántico Giulio Cesare junto a su madre, sus dos abuelos maternos y dos tías.

«El viaje en barco para mí fue toda una aventura. Con mis pocos años, ver un barco tan enorme. Nosotros tuvimos la suerte de que nos tocó el Giulio Cesare. Yo estaba tan maravillada que muchas veces no veía la tristeza de toda mi familia alrededor. La comida era espectacular, que veníamos de pasarla bastante mal», recordó Gaiotti con los ojos brillantes.

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El buque contaba con tres clases y los Gaiotti viajaron en la tercera, destinada a los inmigrantes, compartiendo camarotes de entre dos y cuatro personas. Tras 17 días exactos de navegación, el 24 de mayo de 1955, el barco amarró en Buenos Aires.

La llegada a San Francisco: la escuela, el «mío cruzado» y el Plan Quinquenal

El destino final de la familia era San Francisco, donde el tío de Juana ya había logrado adquirir una vivienda. «Pudo comprar una casa por el Plan Quinquenal de aquellos tiempos que Perón todavía era el presidente, que daba esa facilidad para comprar las casas», detalló.

Al llegar a la ciudad, la niña fue inscripta de forma directa en el quinto grado de la Escuela J. B. Iturraspe, que en aquella época dividía sus turnos: las mujeres asistían por la tarde y los varones por la mañana.

«Tengo amigas que todavía me recuerdan, porque yo hablaba poco y cuando hablaba, hablaba bastante mal. Pero tuve una maestra tan maravillosa que me tuvo tanta paciencia, me enseñó, me ayudó. Y en el recreo mis compañeras estaban ahí alrededor mío y me hacían hablar; se reían, pero después me enseñaban a decir bien las cosas».

Con el paso del tiempo, Juana construyó una vida plena en el país. «Yo siempre agradezco mucho a la Argentina, porque yo aquí, con una cédula de identidad en esa época, pude estudiar, trabajé mucho tiempo, me casé y tuve dos hijos», expresó con la voz entrecortada por la emoción, reconociendo que su corazón hoy se encuentra dividido en partes iguales: «Sentís las mismas emociones cuando escuchás el himno de Italia que cuando escuchás el hino argentino».

Durante la entrevista, la invitada recordó con especial cariño su extenso paso laboral por los Talleres Industriales COP, pertenecientes a la familia Macchieraldo. «Tengo muchos recuerdos lindos de don Anselmo Macchieraldo, que era el presidente en esa época de la empresa», remarcó.

Fue en ese período donde Gaiotti cumplió un rol clave para la ciudad, sirviendo de nexo idiomático para la construcción de un hito local. Un señor de apellido Yurda (de la Casa Argentina) se había encargado de redactar en castellano los proyectos presentados ante las autoridades de Italia para conseguir los fondos del monumento que hoy se erige en la ruta, y fue la propia Juana quien realizó la traducción completa al italiano.

Difundir la historia para los más jóvenes

Desde la conducción de Noi Soma Piemonteis se destacó el valor de salir a las escuelas y centros culturales a difundir estas vivencias de los antepasados y la historia de las migraciones. Al respecto, compartieron que recientemente realizaron una actividad con la atención de dos cursos escolares: «Fue muy lindo porque hay muchos chicos, mucha gente joven, mucha gente que no entiende el piamontés pero sabe de las raíces porque ellos estudian italiano».

Los conductores recordaron que Juana forma parte activa de la Familia Piamontesa desde el año 2003 y revivieron la profunda emoción que significó acompañarla en dos viajes institucionales de la Cantata: uno de ellos a Buenos Aires para volver a pisar el muelle del Hotel de Inmigrantes, y el más importante, el viaje de regreso a Italia, donde la delegación local estuvo acompañada por el entonces intendente Dr. Martín Llaryora.

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