Marianela Soledad Palmero, pareja del principal acusado, contó qué ocurrió en la casa de Juan del Campillo 878 durante las horas previas y posteriores al crimen. Su testimonio salió a la luz tras el levantamiento del secreto de sumario en la causa que investiga el fiscal Raúl Garzón.
El testimonio de Marianela Soledad Palmero, de 29 años, quien es pareja de Claudio Barrelier y madre de su hija, aportó detalles claves sobre los movimientos del principal acusado la noche del 23 de mayo, fecha en la que fue asesinada la adolescente Agostina Vega. La declaración, incorporada al expediente tras el levantamiento del secreto de sumario, reconstruye en detalle las horas previas y posteriores al femicidio dentro de la vivienda que compartían en la calle Juan del Campillo 878.
Según relató Palmero, cerca de las 21:45 horas de ese sábado, Barrelier se encontraba en el living de la casa jugando a la PlayStation. En ese momento, el acusado se asomó a la cocina, donde ella cocinaba junto a otra inquilina llamada Ludmila, y les preguntó si alguien tenía dinero en efectivo. La mujer detalló que entre ella y su hija reunieron aproximadamente 3.000 pesos y se los entregaron. Aunque él le prometió que se los devolvería más tarde, ella no le preguntó para qué los quería debido a que estaba ocupada con sus tareas.
Inmediatamente después, Barrelier les dijo que iba y volvía, y salió de la propiedad. La testigo remarcó que el acusado fue el único que abandonó la vivienda en ese momento y que su ausencia demoró menos de 20 minutos. Al regresar a la casa, cerca de las 23:30 horas, se dispuso a jugar nuevamente a la Play junto a su hija y no realizó ningún tipo de comentario sobre su salida. El resto de la noche transcurrió con aparente normalidad, ya que el hombre comió solo dos empanadas en el living y se acostó a dormir alrededor de las 03:00 de la mañana sin demostrar sobresaltos.
Al día siguiente, mientras los demás inquilinos de la vivienda se habían ido temprano a la cancha a vender por el partido de Belgrano, Palmero comenzó a ver en las redes sociales la foto de la adolescente desaparecida. Al notar que la imagen de la menor también era compartida por un conocido apodado como «el Chapu», en referencia a Osvaldo Fassetta, quien actualmente se encuentra detenido por encubrimiento, decidió mostrársela a su pareja porque la situación le llamó la atención.
Frente a esto, Barrelier le ofreció una versión exculpatoria y le aseguró que Agostina lo había llamado por teléfono para pedirle que la llevara a la casa de un amigo, a pesar de que él no la tenía agendada en sus contactos. Según la explicación que el acusado le dio a su pareja, él se negó a llevarla porque no disponía de movilidad, pero se encontraron a mitad de cuadra, en la intersección de Fragueiro y Juan del Campillo, donde la menor bajó de un remís y él le entregó dinero.
Siempre bajo el relato del imputado, ambos caminaron hacia la vivienda pero, antes de ingresar, un automóvil Volkswagen Gol rojo perteneciente a un amigo de la joven llamado Franco la pasó a buscar, motivo por el cual él volvió a entrar a la propiedad y le envió un mensaje a la madre de la menor.
Al escuchar este relato, Palmero admitió haberle recriminado que por ser tan bueno era un boludo, debido al enojo que le causaba ver a su pareja involucrado de esa manera en la situación. En el tramo final de su declaración testimonial, la mujer defendió la personalidad de Barrelier describiéndolo como un hombre muy bueno que ayuda desinteresadamente a todos, afirmando que nunca fue una persona violenta ni levantó la mano en el entorno familiar, y destacando que siempre prefiere resolver los problemas mediante el diálogo.
Ahora, la Justicia analizará sus dichos junto con el resto de los elementos probatorios para determinar las responsabilidades dentro del inmueble.





