El artista sanfrancisqueño dejó plasmado el legado familiar y la historia de la inmigración en un imponente sobre relieve en Frossasco, Piamonte.
En una nueva emisión del programa Noi Soma Piemonteis, la emoción y la identidad local cruzaron el océano. El espacio radial arrancó celebrando el rotundo éxito de las recientes actividades de la Asociación Familia Piamontesa, que incluyeron una actuación a «salón lleno con muchos aplausos» y la tradicional venta de la «bagna cauda envasada», comercializada en potes de 1 kilo y 1/2 kilo, listos para frizar. Con la mirada puesta en lo que viene, ya se palpitan las tradicionales ravioladas piemontesas en el salón, programando la segunda edición del año para este próximo 18 de julio y la última en agosto para cerrar la temporada 2026.
Sin embargo, el momento cumbre del programa llegó con la entrevista en vivo y en directo al escultor y artista plástico Damián Bolaño, quien compartió los detalles de una obra monumental que ya se convirtió en un puente cultural indestructible entre San Francisco y el Piamonte italiano.
El despegue de un apellido con historia
Hijo del recordado Oscar Bolaño, Damián conversó abiertamente con los conductores Raúl Pacioretti y José Luis Vaira sobre lo que significa llevar adelante una herencia artística tan fuerte y, al mismo tiempo, encontrar su propio rumbo en las artes plásticas.
«Se conoce la línea con la que trabajo o la forma en la que trabajo, entonces ya se sabe que de ahí no voy a salir«, explicó el escultor sobre su consolidación profesional. «Dejar de ser el hijo de, para pasar a ser Damián Bolaño. El propio artista«.

Recordando sus inicios, Damián relató cómo desde niño vivió «traficando» con las herramientas, la arena y el cemento en el ámbito laboral de su padre. A los 14 años ya se encontraba trabajando en el Cristo peregrino ubicado en el ingreso a la localidad de Tránsito, viviendo el arte como un oficio cotidiano antes de profesionalizarse con la licenciatura en escultura en la ciudad de Córdoba.
«Radici in Viaggio»: un mensaje oculto sobre relieve
El gran hito de este intercambio cultural se plasmó en la localidad italiana de Frossasco, vecina al Pinerolese y estrechamente vinculada al hermanamiento de tres décadas con San Francisco. Allí, lindante al Museo Regional de la Emigración Piamontesa, Bolaño trabajó durante un mes en la intervención de una pared histórica, creando un impresionante mural mixto de sobre relieve en cemento y pintura titulado «Radici in Viaggio»(Raíces en Viaje).
La obra no busca ilustrar nombres particulares, sino conceptualizar la experiencia humana de ir y venir a través del océano:
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Las raíces y la unión: El mural plasma árboles cuyas copas se entrelazan sobre los continentes, simbolizando la unión familiar que resiste el viaje migratorio.
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Aves y paz: Se destaca la presencia de la golondrina como el ave emblema de la migración, combinada con los colores de la bandera de la paz en una tierra históricamente golpeada por los conflictos.
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Mensajes ocultos para los sanfrancisqueños: En un segundo plano, para aquellos ojos locales que sepan mirar, la obra resguarda la silueta del icónico Palacio Tampieri y, esbozado como un sello de agua, el Monumento al Hermanamiento de Piamonte, una obra original diseñada por su propio padre, Oscar Bolaño.
Para la delegación local, toparse con estos símbolos en tierras piamontesas es algo que conmueve profundamente. Ver reflejada la identidad de San Francisco en un muro europeo es la prueba fehaciente de que las raíces no se pierden, sino que continúan viajando.
Fernando Quaglia rememoró los 30 años del hermanamiento con Pinerolo





