El 28 y 29 de septiembre de 1925 quedó marcado en la historia cultural de San Francisco con la presentación del célebre dúo Carlos Gardel y José Razzano en el Teatro Moderno, ubicado en Iturraspe y Mitre. Lo que entonces fue anunciado como “un acontecimiento artístico” terminaría siendo, sin saberlo, una de las últimas actuaciones de Razzano sobre un escenario.
La llegada del dúo más famoso del tango al interior del país despertó enorme expectativa. “La ya larga y destacada actuación de estos notables artistas de la vidalita en escenarios nacionales y extranjeros son motivo suficiente para anticipar el éxito”, señalaba la prensa local antes del debut. La visita fue gestionada por el empresario Pedro Doliani, quien los acompañó en una serie de actividades, entre ellas una sesión de fotos junto al fotógrafo José Paolantonio.
Previo a su paso por San Francisco, Gardel y Razzano habían estado en la estancia Huetel, en el interior bonaerense, donde participaron de una cena en honor al príncipe Eduardo de Windsor. Ya en nuestra ciudad, se hospedaron en un hotel en la esquina de bulevar 9 de Julio y Rivadavia, desde donde se trasladaron a distintas localidades de la región.
Según relató en 1993 Francisco Delzzoppo —testigo directo de aquellos días—, los artistas ofrecieron una función en Morteros sin inconvenientes, pero en el viaje de regreso Razzano comenzó a sufrir una afonía que se agravó con el paso de las horas. Aunque el 25 de septiembre mostró alguna mejoría, su estado volvió a complicarse al subir al escenario del Moderno.
El historiador José Alberto Navarro describió que la presentación fue un éxito total, con ovaciones dentro de la sala y reclamos del público que quedó afuera, a quienes Gardel les cantó desde un balcón del primer piso. Hubo dos funciones, el 28 y el 29, pero en ambas Razzano apenas pudo entonar un tema antes de perder completamente la voz, limitándose luego a acompañar a Gardel con su guitarra.
Desesperado por su estado, esa misma madrugada entregó a Delzzoppo una receta escrita en francés que fue preparada por el farmacéutico Dapozzo, aunque sin éxito. La dolencia persistió y continuó afectándolo en las presentaciones siguientes.
Según relatan Julián y Osvaldo Barsky en su Biografía de Gardel (2004), tras el paso por San Francisco el dúo llegó a Rafaela para actuar el 30 de septiembre en el Cine Colón, pero Razzano apenas logró participar en una canción. El dolor lo obligó a retirarse del escenario y, al regresar al hotel, tomó una decisión definitiva: “Querido Carlos, ¡yo no canto más!”, le dijo a su compañero.
A partir de ese momento, Gardel continuó su carrera como solista durante una década más, consolidando su leyenda. Para San Francisco y la región quedó grabada la memoria de aquella histórica visita de 1925, recordada como el escenario de la última canción de “el oriental” José Razzano.



