El presidente de Codini, Javier Codini, describió un escenario de fuerte reacomodamiento para la industria de electrodomésticos y advirtió que, pese a la apertura importadora y a la posible reducción de cargas laborales, no prevé nuevas bajas de precios. “Hoy los productos no van a bajar más, no tienen posibilidad de bajar”, afirmó.
La empresa, con sede en San Francisco, atravesó 2025 con márgenes incluso negativos en un contexto de caída del consumo, sobrestock y tasas de interés que llegaron al 80%.
Codini, que dirige la compañía junto a sus hermanos, definió la coyuntura como una etapa de transición compleja. “Estamos en una etapa de total cambio. Es como tener que tirar abajo un edificio con problemas estructurales y empezar uno nuevo, pero mientras tanto no sabés dónde dormir”, graficó. A su entender, el sector enfrenta una transformación profunda marcada por el ingreso masivo de importaciones, la aparición de nuevos competidores y la superposición de roles: fabricantes que se vuelven retailers y retailers que pasan a importar directamente.
Sobrestock, tasas al 80% y ventas con pérdida
El empresario explicó que durante 2024 el mercado mostró un repunte en unidades impulsado por el crédito, aunque esa mejora fue efímera. En 2025, las ventas se mantuvieron en volumen, pero los precios cayeron con fuerza. “Tuvimos que vender al precio que se tenía que vender, independientemente de la rentabilidad. Inclusive hemos vendido con rentabilidad negativa”, sostuvo.
El problema central fue el sobrestock generalizado. Muchas empresas importaron mercadería previendo una mayor demanda. Los productos comprados, en muchos casos en marzo, arribaron al país en agosto, cuando las tasas de financiamiento treparon a niveles cercanos al 80% anual. Con mercadería apalancada con crédito a ese costo financiero, mantener el stock resultaba más oneroso que liquidarlo con márgenes mínimos o negativos.
“Era una combinación explosiva: pagar tasas del 80% mientras reducías los precios para liberar stock”, resumió. La mayor parte de las importaciones proviene de China y se negocian principalmente en las ediciones de marzo y octubre de la Feria de Cantón, aunque las operaciones se concretan durante todo el año.
Competencia con China y denuncia por dumping
Codini reconoció que los productos importados, especialmente desde China, presentan diferencias de precios significativas respecto de los fabricados localmente. Señaló que producir en Argentina implica asumir costos impositivos y estructurales que no enfrentan los bienes terminados que ingresan al país.
En ese marco, mencionó que el sector observa posibles prácticas de dumping en lavarropas.La denuncia fue presentada en enero por Drean S.A. y apunta a que determinados modelos se comercializan en el mercado argentino a precios inferiores a los vigentes en China.
No obstante, el empresario se mostró contrario a un esquema de cierre total de la economía. Consideró que la apertura favorece la innovación y la incorporación de tecnología, aunque insistió en la necesidad de equilibrio.
“No estoy de acuerdo con un país totalmente cerrado, pero tampoco con importar todo sin importar si se produce o no acá”, indicó.
Estrategia productiva y proyecciones
La empresa produce e importa lavarropas, secarropas, lavasecarropas, hornos y pavas eléctricas. Su esquema combina fabricación local, ensamblaje e importación según las condiciones económicas. Los lavarropas semiautomáticos y las centrífugas se fabrican íntegramente en el país, mientras que en los automáticos conviven modelos ensamblados y otros importados terminados. En volumen, la producción local es mayor; en facturación, pesan más los productos importados por su mayor valor unitario.
Para 2026, Codini proyecta un crecimiento del 10% en facturación y anticipa un año de “acomodamiento” en el portfolio, la cantidad de productos y el mix entre fabricación e importación. La empresa prevé incorporar bienes de capital para sostener la producción local.

“Si nos dan a elegir, al mismo precio, entre fabricar o importar, prefiero fabricar”, afirmó.
En cuanto a la competencia con China, señaló que la principal ventaja local es el volumen de los productos. Un lavarropas ocupa gran espacio en contenedores, lo que encarece el flete y genera una “barrera natural” frente a bienes de menor tamaño, como los celulares.
Empleo y reforma laboral
Con 200 empleados en una ciudad de 70.000 habitantes, Codini destacó el vínculo cercano propio de una empresa familiar. Aseguró que no realizó ajustes en la nómina, aunque advirtió sobre la falta de financiamiento accesible y la presión impositiva como limitantes para competir.
Respecto de la reforma laboral recientemente aprobada en Diputados, consideró que generará mayor competencia en el mercado de trabajo y facilitará la desvinculación de empleados problemáticos. Sostuvo que una indemnización puede llevar a la quiebra a una pyme, especialmente en estructuras pequeñas con trabajadores de larga antigüedad.
Sin embargo, rechazó la idea de contratar personal con la lógica de una eventual facilidad para despedir. “No estoy pensando en contratar a alguien para ver si después lo puedo despedir. Contrato porque lo necesito para cubrir la demanda”, señaló. A su juicio, la variable determinante para incorporar empleados sigue siendo el nivel de consumo, que actualmente permanece débil.
Aunque la eventual reducción de cargas sociales —estimada en torno a 12 puntos porcentuales— podría representar un alivio de costos, el empresario no prevé nuevas bajas de precios. “Estamos en un límite muy bajo. En 2026 no tenemos pensado una rentabilidad alta; al contrario, va a ser muy baja. Vamos a tratar de pasar el año para que todo esto se acomode”, concluyó.





