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Clarín se hace eco de «Tofito»

Clarín se hace eco de «Tofito»

El diario nacional Clarín publicó una nota donde hace referencia a la muerte del vecino de nuestra ciudad a manos de un «falso italiano que resultó ser un asesino internacional» según publican.

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Con el título “Pietro D’Alto”, el falso italiano que resultó ser un criminal internacional», el diario Clarín hace hincapié en el asesinato ocurrido meses atrás en nuestra ciudad. Asimismo recuerda a Tofito Sufía, la víctima que falleció luego de ser apuñalado por una supuesta deuda de dinero.

A continuación la nota completa:

El 6 de febrero pasado, hace exactamente ocho meses, Avelino Sufía (80), un reconocido y muy querido maestro y profesor de letras jubilado, de la ciudad cordobesa de San Francisco, fue mortalmente herido en su casa por un conocido suyo. Durante casi un mes, “Tofito” agonizó en una clínica, hasta que murió. Sin embargo, en su lecho alcanzó a decirles a los investigadores que su victimario era un amigo italiano, Pietro Giuliano D’Alto. Y que lo había apuñalado por una deuda de plata, que le reclamó.

Desde aquel viernes 6 de febrero, el fiscal de San Francisco Oscar Gieco comenzó a buscar al sospechoso, quien había llegado a la zona en la primavera de 2011. En los últimos tres años había estado viviendo en una casa que le prestaban en la vecina localidad santafesina de Frontera, apenas separada de San Francisco por una avenida.

“No bien comenzamos a trabajar en el caso, nos encontramos con un domicilio en una provincia norteña, y además hay una denuncia por violencia de género en Buenos Aires en 2013”, le contó a Clarín el fiscal Gieco.

La sorpresa de los investigadores fue mayor cuando, por tratarse de un ciudadano italiano, solicitaron a la Justicia de ese país los datos prontuariales. “Pietro Giuliano D’Alto no se llama así, ni es italiano; se trata del argelino Djiliacy Yakouby, nacido el 15 de octubre de 1959 (está a punto de cumplir 56 años), en la ciudad de Hassian El Tovar”, les respondieron.

La ficha prontuarial italiana también descarta que haya nacido en Torino, al norte de ese país. Y agrega que permaneció en la península europea entre los años 1983 y 1997, donde acumuló una importante cantidad de antecedentes penales por hurto, robo, estafa y falsificación de documento.

Djiliacy Yakouby, el presunto ingeniero italiano de finos modales que se hizo amigo del cordobés “Tofito” Sufía, también fue fichado por la Justicia de los Estados Unidos, esta vez por un delito más grave, que llevó a ser buscado por Interpol con una cédula verde por el delito de “predador sexual”.

Hay una denuncia en su contra del 30 de junio de 2006, realizada por su ex esposa, en Baltimore, Maryland, por haber mantenido una relación incestuosa con su propia hija. Los abusos incluyeron el posteo de imágenes de la chica en Internet. El 12 de diciembre de ese año, D’Alto/Yakouby fue deportado por haber ingresado ilegalmente al país.

Y el 9 de marzo de 2008, un año y nueve meses después de la denuncia, las autoridades judiciales norteamericanas notificaron a Interpol, quien lanzó su búsqueda internacional mediante la cédula verde C-20/3-2008, expediente 2008/6143.

Pese al alerta internacional lanzado por la Justicia y la Policía estadounidense, el delincuente argelino desapareció y recaló en Buenos Aires. En junio de 2013 cometió un error de principiante: amenazó a su pareja, una porteña cincuentona, a la que le dijo, entre otras cosas: “No sabés con quién te metiste, soy un tipo muy peligroso”.

Atemorizada, la víctima, a quien había conocido hacía apenas dos meses, lo denunció. Pero el hombre ya se había esfumado. Los peritos de la Policía Federal levantaron sus huellas digitales y lo identificaron como Pietro Giuliano D’Alto.

Para esa época, el argelino ya alternaba su vida entre Buenos Aires y San Francisco, donde había llegado dos años antes. En esta rica ciudad cordobesa, enclavada en la cuenca láctea argentina, trabó amistad con Sufía, un profesor de letras y latín que amaba enseñar piamontés, además de bailar y dedicarse a la jardinería con esmero. “Era un tipo adorable, un maestro queridísimo. Pero también tenía pésimo carácter y era bastante irascible”, contó un funcionario judicial que fue alumno de “Tofito”.

Como estaba desempleado, D’Alto le pidió al agregado consular italiano que le consiguiera un trabajo: “Es un típico psicópata, muy entrador y sociable; yo lo traté algunas veces; se notaban sus rasgos psicopáticos”, detalló a Clarín un reconocido psiquiatra de la zona.

En la casa de Sufía, en barrio San Martín, al sur de San Francisco, los policías determinaron que la escena del crimen fue la habitación, donde la cama estaba desordenada. Había un cenicero con colillas (el profesor no fumaba) y dos tazas de café: “Debe haber creído que ‘Tofito’ estaba muerto; de lo contrario no lo hubiera dejado con vida”, explicó un investigador.

Un maestro que dejó una huella imborrable

Tras el asesinato del maestro Avelino Sufía, quienes lo conocieron en San Francisco se estremecieron. Por caso, Sergio Dalbessio le escribió un emotivo texto en su blog: «Nos conmovimos con el brutal ataque a nuestro querido ‘Tofito’. Estamos casi acostumbrados en esta Argentina de los últimos años a hechos de violencia cotidiana. No nos inmuta. Pero la noticia a aquellos que lo conocimos sí nos llegó al corazón. Ayer a la tarde hablando por teléfono con mi papá me decía: ‘Lo de Sufía me hizo mal, porque él no era un maestro cualquiera, él era como de la familia'».

Y destaca: «Su letra caligráfica, imborrable en nuestras mentes ya que uno sabía cuando él escribía en el pizarrón de cualquier aula. Siempre dispuesto a escuchar».

Dalbessio recordó que para un Día del Maestro le regalaron a «Tofito» una bicicleta de color naranja. «Por años lo vimos en su simplicidad dando vueltas por todo San Francisco con esa bicicleta y no la puedo dejar de asociar al tango-polca ‘La bicicleta blanca’ del maestro (Horacio) Ferrer», evoca.

Además, destaca que era solidario y comprometido con sus alumnos. «Si un chico tenía problemas o faltaba por alguna enfermedad a clase, él se llegaba con su bicicleta hasta la casa para preguntar por su salud y cómo iba con el estudio», señala.

Su ex alumno también recordó que el maestro Sufía «nos hablaba de la dignidad, de la ética, de la caballerosidad, aquellas que nos lleva a los caballeros de la mesa redonda y al mítico reino de Camelot… veía la magia donde no la había».

Para acceder a la nota ingresa aquí.

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