«Sabemos castigar pero no sabemos proteger»: la reflexión sobre el caso Aralí

Arali

“La niña no necesitaba una condena, necesitaba vivir”, expresó el abogado penalista Julio Santiago Alonso en una publicación en la que reflexionó sobre el caso de Aralí Vivas, la niña de 8 años asesinada en Brinkmann. Tras la condena a prisión perpetua de su madre y otros dos hombres, el letrado puso el foco en la prevención y en las posibles fallas de los mecanismos estatales de protección.

Hubo graves deficiencias en los controles de la Senaf ~ Uder y nadie investigó seriamente las responsabilidades. 

Incluso la Defensora de la Niñez Provincial Amelia López cuestionó al Fiscal Oscar Gieco cuando este expuso el mal accionar de los controles de la Senaf.

Crimen de Aralí: La Senaf – Uder y la Justicia de San Francisco en la mira

Alonso hizo referencia a las intervenciones que, según señaló, existían en el entorno familiar de la niña antes del crimen, así como a testimonios conocidos durante el proceso judicial sobre situaciones de miedo, maltrato y señales de sufrimiento.

A partir de esos elementos, planteó una serie de interrogantes sobre la capacidad de las instituciones para detectar situaciones de riesgo y actuar de manera coordinada. En ese sentido, advirtió que escuelas, familiares, organismos de protección y juzgados pueden conocer distintos aspectos de una situación, pero que la falta de articulación entre esas intervenciones puede impedir una mirada integral sobre la realidad de un niño.

“Todos ven una parte. Pero, cuando esas miradas no se conectan, nadie termina viendo al niño entero”, sostuvo el abogado en su publicación.

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Dr. Julio Alonso.

El planteo apunta a que la respuesta ante situaciones de violencia contra niños, niñas y adolescentes no se limite al castigo penal una vez cometido el delito, sino que también contemple la detección temprana, la prevención y el funcionamiento de los sistemas de protección.

“Parece que los niños recién se vuelven visibles cuando están muertos”, escribió Alonso, al cuestionar que muchas veces la atención social se concentra en las víctimas después de que ocurre una tragedia, cuando ya no es posible revertir el daño.

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El abogado cerró su reflexión con un mensaje centrado en la necesidad de fortalecer la protección integral de la infancia: “Una sociedad no se mide solamente por cómo castiga a quienes dañan a sus niños, sino por cómo los protege mientras están vivos”.

¿Cuántos cajoncitos más tendremos que velar para comprenderlo? Aralí no necesitaba una condena perpetua. Necesitaba vivir»

La publicación se conoció después de que la Cámara del Crimen de San Francisco condenara a prisión perpetua a Rocío Milagros Rauch, madre de Aralí, y a Ezequiel Matías Simeone y Cristian Hernán Varela por el crimen ocurrido en noviembre de 2024. Más allá de las condenas, el planteo de Alonso vuelve a poner en discusión qué mecanismos deben funcionar para detectar señales de alerta y evitar que situaciones de violencia contra niños lleguen a consecuencias irreparables.

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