El psicólogo Daniel Rossa analizó el trasfondo del ataque escolar y advirtió sobre el «vaciamiento» de la salud mental pública. «Es preferible un chico dormido en el banco que no moleste, antes que abordar lo que le pasa», cuestionó sobre el rol institucional.
El reciente ataque en la escuela de San Cristóbal no es un hecho aislado, sino la punta de un iceberg que combina falta de control parental, instituciones desbordadas y una crisis de salud mental sin precedentes. Para el psicólogo Daniel Rossa, quedarse con la imagen del adolescente armado es el camino más fácil, pero el más inútil si se busca evitar que se repita.
«A mí no me interesa el estallido, me interesa todo lo de antes», afirma Rossa en una entrevista con Radio Estación. Según el profesional, se ha hablado mucho de bullying, pero poco de la salud mental de los protagonistas. En este caso puntual, el agresor ya venía con un tratamiento psicológico y atravesaba una ruptura familiar compleja.
Rossa es crítico con el sistema educativo actual, al que define como «absolutamente desgastado» y con «docentes estallados». En ese contexto, el bullying encuentra un terreno fértil. «Para que algo sea gracioso, el chiste siempre es que alguien se ría. Sin espectadores no hay bullying», sentencia.
Además, advirtió sobre la tendencia institucional de «tapar» situaciones para no declararse incompetentes ante la comunidad. «Es preferible un chico que esté dormido en el banco a que moleste el trabajo del docente», disparó, vinculando el desinterés de los jóvenes en el aula con la falta de control parental sobre las horas de sueño y el uso de pantallas.
Sobre la situación legal del agresor de 15 años, Rossa destacó que fue declarado no punible por su edad, pero advirtió: «Si hubiera estado vigente la nueva ley, este chico hoy estaría procesado». Sin embargo, más allá de la sanción, el psicólogo invita a reflexionar sobre la planificación de la crianza. «¿A quién le pasamos la responsabilidad de criar? Hay mucha gente que dice que ‘los hijos vienen’, con cero planificación y sin cuestionarse si realmente desearon estar en ese lugar».
El profesional vinculó lo sucedido con casos anteriores, como el de una joven en Mendoza que se atrincheró con una escopeta el año pasado. Para Rossa, existe un «vaciamiento de la salud mental en lo público» que deja desprotegidos a quienes no pueden acceder a un tratamiento privado.
«Las cosas no se curan solas, ni se solucionan comprándole al chico lo que quiere para que no moleste», advirtió sobre la tendencia de algunos padres a evitar la consulta profesional. Su mensaje final fue una apelación directa a las familias: «Si no tienen llegada a sus hijos, hagan la consulta a tiempo. El psicólogo funciona como un puente para que los padres develen lo que el adolescente no sabe cómo procesar».





