La“Ciclotimia Argenta»: fuerte análisis del director de Sachz San Francisco

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Desde hace tiempo el sector automotor argentino atraviesa un proceso de transformación marcado por la apertura económica y el cambio en las reglas de juego para la industria. El director de la multinacional autopartista con sede en nuestra ciudad expuso con una cruda y fuerte mirada crítica la actualidad que transitan.

Mientras las terminales automotrices sostienen sus niveles de producción e incluso avanzan con inversiones para nuevos modelos, la integración nacional de autopartes muestra una tendencia inversa: cada vez más componentes importados reemplazan a los de origen local.

Ing. Andrés Fava Director de ZF Argentina – Planta Industrial San Francisco

En ese escenario, los insumos provenientes de China ocupan un lugar central. Un fenómeno que suele abordarse de manera general y abstracta, pero que adquiere otra dimensión cuando se analiza un caso puntual. Allí es donde se vuelve visible la magnitud del problema y la dificultad para encontrar soluciones de corto plazo.

Un ejemplo concreto es el de ZF Argentina, la filial local de la multinacional alemana, radicada en nuestra ciudad, donde fabrica amortiguadores tanto para terminales automotrices como para el mercado de reposición. Este último es, hoy, el más afectado por el crecimiento de las importaciones chinas.

Según datos del sector, las importaciones de amortiguadores pasaron de 524.000 unidades en 2024 a más de 2.100.000 unidades en 2025, un salto que impacta de lleno en la demanda de producción local. Como consecuencia, la planta cordobesa de ZF prevé una fuerte reducción de su actividad durante este año, ya que el mercado interno “no alcanza para todos”. Si bien la empresa exporta parte de su producción, esos envíos no logran compensar la caída de las ventas locales.

El problema central, explican desde la compañía, está en la estructura de costos. Entre el 65% y el 75% del costo industrial de un amortiguador corresponde a materiales, y dentro de ellos el acero —en sus distintas formas— representa cerca del 95% del producto final. En ese punto, la competencia se vuelve prácticamente imposible: el precio del acero en China es aproximadamente la mitad del europeo y apenas el 30% del valor que tiene en Sudamérica.

En este contexto, el director de ZF Argentina, Andrés Fava, decidió hacer pública su mirada a través de una columna de opinión en la que describe con dureza lo que denomina la “ciclotimia argentina”.

Allí cuestiona los vaivenes del modelo económico y advierte sobre los efectos de pasar, en poco tiempo, de una economía cerrada —que calificó como un “coto de caza” para empresarios “sin escrúpulos”— a una apertura casi total que deja a muchas industrias locales sin herramientas para competir.

En la “Ciclotimia Argenta”, se pasa de un escenario donde unos pocos “vivos” se hartaron de cazar en el zoo, a un nuevo escenario donde al cazador lo desnudan, le dan un tenedor como arma y lo encierran dentro de una jaula de leones hambrientos y le dicen: “vayan a cazar… reconviértanse aprendan a usar el tenedor».

Fava aclara que no se trata de reclamar un regreso al cierre de fronteras, sino de generar condiciones razonables de competencia. “No queremos que la cancha esté inclinada para un lado u otro, solo que esté nivelada”, plantea, al tiempo que reclama una moderación en la apertura de importaciones mientras se discuten reformas laborales y tributarias que permitan reducir los costos estructurales de producir en el país.

La reflexión del directivo pone el foco en un dilema más amplio que atraviesa a buena parte de la industria manufacturera nacional: cómo sobrevivir en un contexto de competencia global sin políticas de transición que contemplen las asimetrías de costos y productividad. El caso de ZF Argentina expone, con números y consecuencias concretas, una situación que se repite en muchas empresas del entramado industrial local y que vuelve a encender el debate sobre el rumbo productivo del país.

Ing. Andrés Fava
Director de ZF Argentina – Planta Industrial San Francisco

Industrias de San Francisco en alerta por la apertura comercial a importaciones

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