Los recientes episodios de violencia y siniestros viales en la región reabrieron un debate que en San Francisco nunca terminó de saldarse: la convivencia entre ciclistas, camioneros y automovilistas en rutas interurbanas.
La agresión de un camionero al ciclista olímpico Gabriel Soto, el accidente del empresario y triatleta sanfrancisqueño Gustavo Rosso en la Autovía 19 y las muertes de vecinos como Nicolás Secrestat, Luciano Pizzi y el joven Enzo Pipo Vega volvieron a instalar una pregunta de fondo: ¿es posible compartir el espacio vial sin que el riesgo sea permanente?.
En diálogo con Radio Estación 102.5, el abogado especialista en tránsito Marcelo Chiabrando sostuvo que se trata de “un problema permanente, más que actual”, y explicó que la discusión persiste porque “no se le ve un principio de solución” y existen “conflictos concretos en juego entre distintas necesidades”, además de una normativa con “diversa interpretación jurisprudencial”.
Según detalló, la ley de tránsito establece que en autovías y autopistas no pueden circular bicicletas, aunque sí pueden hacerlo en rutas convencionales, como la vieja Ruta 19 o la Ruta 1.
“No obstante, es lo que dice la ley”, afirmó, aun cuando —a su criterio— esas trazas pueden resultar incluso más peligrosas por su menor ancho.
Chiabrando indicó que, en la práctica judicial, existen posturas diferentes. Por un lado, hay fallos que consideran que el ciclista que circula en un lugar prohibido comete una infracción, pero que ello no habilita a quien lo embiste a eludir su responsabilidad:
“El remedio frente a la infracción no es pisarlo al ciclista”, enfatizó. “Vos como infractor podés ser objeto de una multa o del secuestro de tu bici, pero eso no puede exonerar de responsabilidad a quien viene atrás tuyo de evitar arrollarte”.
Para graficar esa postura, planteó una analogía: “Si en una calle hay cuatro o cinco chicos jugando a la pelota, eso es una infracción porque es vía pública. Sin embargo, cuando los ves tenés que frenar, no los tenés que pisar. Que estén en infracción no te autoriza a arrollarlos”.
En contraposición, existe otra línea que interpreta que la presencia indebida del ciclista implica una suerte de corresponsabilidad que puede atenuar la culpa del conductor. “Esa postura la cuestiono bastante, porque no tiene ninguna lógica”, sostuvo.
El abogado remarcó que, en condiciones normales de visibilidad, un ciclista puede advertirse con suficiente anticipación:
“Si todos prestamos atención al tránsito, un ciclista se ve por lo menos con cinco kilómetros de antelación. Si vas con las dos manos en el volante y observás que hay un objeto que, aunque no debiera estar ahí, está, tenés que evitar pisarlo”.
También señaló que el uso del celular al volante tiene alta incidencia en este tipo de hechos. “De día, con plena luz, es imposible que no lo veas. No lo ves porque estás distraído”, afirmó. Y agregó que la ley exige indumentaria refractaria para los ciclistas, de modo que puedan ser percibidos tanto con luz natural como artificial.
En cuanto al ciclismo deportivo, Chiabrando consideró que el conflicto tiene difícil resolución inmediata porque el entrenamiento requiere largas distancias. Mencionó como ejemplo la tradicional competencia Doble San Francisco–Miramar, en la que cada tramo ronda los 130 kilómetros. “Para entrenar esa distancia no podés entrar al óvalo. Evidentemente necesitás un espacio al aire libre donde puedas recorrer esa cantidad de kilómetros”.
Recordó que existieron propuestas para acondicionar tramos de la vieja Ruta 1 hacia Luxardo como circuito específico para bicicletas, pero admitió que la competencia por un espacio limitado, con vehículos de velocidades muy distintas, complejiza la convivencia.
Respecto de los controles, citó un caso ocurrido camino a Alta Gracia, donde la Policía Caminera multó y secuestró bicicletas que circulaban por autovía. “Me parecía una medida acertada porque era un lugar donde tenían prohibido circular. La autoridad debe intervenir, regular los espacios y controlar lo que no se puede usar o hacer”, expresó, aunque aclaró que se trata de situaciones poco frecuentes.
Sobre las sanciones, explicó que se labra un acta como en cualquier otra infracción y que, si corresponde, puede decomisarse el rodado para hacer cesar la falta. “No podés permitir que siga circulando a pesar de tener la multa”, indicó
Chiabrando también advirtió sobre los riesgos en caminos rurales, donde camionetas vinculadas a la actividad agropecuaria circulan a altas velocidades y se encuentran con ciclistas que, confiados por el bajo tránsito, a veces no respetan la formación en hilera. “Son situaciones que generan mucho riesgo”, señaló.
En relación con el estado de la infraestructura, fue crítico con el mantenimiento de la Ruta 19.
Describió un trazado con baches constantes que obliga a autos y camiones a realizar maniobras de zigzag, lo que incrementa el peligro para quienes circulan en bicicleta. Además, cuestionó la falta de banquinas asfaltadas, pese a que la misma ley que prohíbe circular por ciertos tramos obliga al Estado a garantizar condiciones adecuadas de seguridad.
Como mensaje final, el especialista apeló a la responsabilidad compartida:
“La bici es uno de los vehículos más amigables con el medio ambiente y con la salud. El resto de los usuarios de la vía respetemos a los ciclistas y cuidémoslos”, expresó. A los ciclistas deportivos les recomendó elegir circuitos más seguros y menos transitados, y recordó que “las autovías y las autopistas están prohibidas”.
Finalmente, subrayó el rol central de la educación vial desde edades tempranas. “La educación vial la tenemos que tener desde el jardín de infantes. Todos somos usuarios de la vía pública y tenemos que saber cómo comportarnos, aunque no saquemos un carnet de conducir”, concluyó.




